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Encuentro Continental de Educadores
La Cultura de la Paz


LA ESCUELA AGUSTINIANA Y LOS DESAFÍOS 
DEL SIGLO XXI.

Jesús Palomino

(Segunda parte)

PROPUESTA

I. MISIÓN PRO – FÉTICA DEL EDUCADOR CATÓLICO AGUSTINIANO

No estamos ante problemas parciales, coyunturales o tangenciales, sino ante problemas globales, estructurales, nucleares, que requieren alternativas totales, respuestas de conjunto, rumbos inéditos. Hay que hacer renacer la utopía, que para nosotros los educadores cristianos, nace en nuestra fe en el Dios de la historia.

1. ¿Cuàl es nuestra misión como educadores cristianos laicos en la escuela agustiniana?

2. ¿Cuál es nuestra razón de ser como educadores cristianos en este cambio epocal?.

3. ¿Qué tipo de persona queremos y debemos formar?.

4. ¿Qué principios deben orientar esa formación?.

Para todas estas preguntas hay una sola respuesta: reavivar nuestra vocación profética., inflamarnos nuevamente del Espíritu de Dios.

Una educación cristiana que no sea profética en este momento de crisis y de nacimiento de una nueva época , no tiene razón de ser, pues habrá perdido su brújula, su razón de ser.

a) NECESIAD DE PROFETIZAR EDUCATIVAMENTE EN MEDIO DE LA CRISIS.

Profetizar educativamente quiere decir lograr entender (intus-legere= leer por dentro) el momento presente, interpretar la crisis que estamos viviendo con la mirada y el corazón de Dios y con los criterios del Evangelio y emprender nuevos caminos de renovación.

b) DESARROLLAR LA PROFECÍA DE LA VIDA.

La profecía de la vida es la primera e impostergable tarea de la educación cristiana: vida para todos, comenzando por la defensa de la vida de los pobres de la tierra, de la vida de los pueblos, siendo un baluarte para el respeto, valoración y crecimiento de sus culturas; protección de la vida de la naturaleza, dejando de ser ángeles exterminadores para convertirnos en los ángeles de la guarda de nuestro propio mundo.

La vida, con toda su riqueza y fragilidad, es el valor de los valores y, a su vez, el más asediado y agredido en todas sus formas.

c) DESARROLLAR LA PROFECÍA DE LA FRATERNIDAD.

¿A dónde queremos ir?. El Evangelio nos presenta un ideal que es la utopía del Reino: junto con la vida en plenitud, encontramos la FRATERNIDAD que señala, en la inspiración de San Francisco de Asís, las relaciones de los humanos con la naturaleza y el cosmos: "LA UTOPÍA DE LA FRATERNIDAD HUMANA Y DE LA FRATERNIDAD CÓSMICA".

FRATERNIDAD HUMANA:

Tenemos que avanzar hacia una sociedad mundial y sociedades nacionales justas, equitativas y solidarias en las cuales se promuevan modelos de desarrollo sostenible, viables y se planteen nuevos modos de vida que atiendan a las necesidades de todas las personas y no sólo de algunas pocas.

Existe una civilización desde abajo que prioriza la calidad de vida sobre la cantidad de cosas, la equidad sobre la codicia, la felicidad compartida, única forma de felicidad humana.

FRATERNIDAD CÓSMICA:

Derivan de nuestra manera de entender nuestras relaciones con el mundo y de nuestro estilo o forma de vivir y convivir. Por eso, la supervivencia no sólo de nuestra especie, sino del conjunto del planeta va a depender del cambio en nuestras mentalidades, afectos y formas de vida.

d) DESARROLLO DE LA PROFECÍA DE LA MULTICULTURALIDAD, LA INTERCULTURALIDAD Y LA INCULTURACIÓN.

e) PROMOVER LA PROFECÍA DEL BIEN COMÚN Y LA SOLIDARIDAD.

II. MISIÓN PRO – FÉTICA DE LA ESCUELA CATÓLICA AGUSTINIANA.

DESAFÍO PARA LA EDUCACIÓN AGUSTINIANA EN LA ERA DE LA TECNOLOGÍA Y DEL CONOCIMIENTO.

La realidad del mundo, al final del siglo XX y comienzos del XXI, se nos manifiesta como una crisis de civilización que tiene que ver con el modelo global de concebir y organizar la vida en todos los campos y dimensiones, incluida la educación y la escuela.

En este marco histórico nos debemos preguntar:

1. ¿Cuál es la misión de la escuela católica agustiniana en esta crisis de civilización?.

2. ¿Cuáles son los retos urgentes que debe asumir en el inicio del siglo XXI?.

La escuela católica agustiniana forma parte de una red de instituciones que trabajan desde la educación en la misión evangelizadora de la Iglesia y como ella debe estar muy atenta a los retos que la sociedad le plantea y los cambios epocales le exigen para responder con eficacia a las necesidades de los hombres y mujeres de nuestros tiempo y de los venideros.

1. APRENDIZAJE EN EL SIGLO XXI.

La actual era de la informática permite a la persona realizar un autoaprendizaje por inteligencia artificial. Es el proceso transhumano que las personas comparten con los poderosos cerebros artificiales.

Por este sistema, aprendizaje y enseñanza ser fusionan y se transforman en hiper aprendizaje. Este no está confinado en un aula; se da en todos los ambientes: entretenimientos, vida familiar, relaciones sociales.

Este hiperaprendizaje referido no sólo a la velocidad y a la tecnología de la información, sino a la conexión entre conocimientos, experiencia, medios audiovisuales y cerebros, provocará una tremenda colisión entre la educación clásica, basada en la instrucción compulsiva que tiene lugar en la escuela y el moderno aprendizaje integrado, basado en el descubrimiento que es espontáneo independiente, cooperativo y que acontece en el ambiente.

El acento estará puesto en la creación de relaciones interpersonales, en la socialización, en la asimilación de los valores, en el compromiso solidario por transformar la tecnología en una herramienta que permita la construcción de un mundo justo, fraterno, amante de la paz y del cuidado del ecosistema.

2. NECESIDAD DE UN NUEVO MODELO DE RACIOCINIO.

Urge la elaboración de un nuevo modelo cultural que sepa integrar de modo creativo saber científico y saber humanístico, conocimientos tradicionales sobre el hombre y el mundo y datos nuevos procedentes de las investigaciones recientes. Porque hoy se corre el peligro de reducir el saber, al saber científico, o peor aún, de superponer ambos saberes, con la consiguiente alimentación de formas de disociación y de esquizofrenia.

La escuela debe comprometerse en la elaboración de una nueva propuesta cultural, que se atreva a contar con las transformaciones en marcha, pero que, al mismo tiempo, se convierta en un filtro crítico frente a los límites presentes en ellas. Los aspectos de funcionalidad y de objetividad, propios de la culturas tecnológica, exigen, para su superación, una integración vigorosa de valores humanísticos.

En este sentido, es determinante la producción de un nuevo modelo de racionalidad ética, con las siguientes características.

a) Desarrollo de una racionalidad personalística.

Urge dar sentido a la actividad humana en el contexto de una visión rica en valores de relación y de comunicación. Hay quejas por la caída de las normas tradicionales. La juventud las rechaza por su carácter abstracto, sin raíces en el mundo de la persona. Los jóvenes son muy sensibles a la autenticidad en las relaciones interpersonales.

La rapidez y profundidad de los cambios, exigen una ductilidad cada vez mayor en el modo de afrontarlos en nombre de la moral.

La ética más indicada aquí parece ser la prospectiva hermenéutica, (interpretativa) por ser capaz de crear espacios de interpretación y reinterpretación, atenta a lo nuevo, pero sin caer por ello en el relativismo.

La tarea fundamental de la ética es el crecimiento de la persona. Para ello hay que ofrecerles modelos de comportamiento y de existencia tales, que hagan visible, en el testimonio de la vida real, el sentido de los valores y su contenido de liberación.

b) La recuperación de los símbolos.

El lenguaje de la máquina es lógico-matemático: demuestra, codifica los resultados en esquemas, donde no hay lugar para la subjetividad, la libertad y el misterio. Reducir la relación humana dentro de estos parámetros es negar a la persona como ser original y libre, que resiste a todo intento de definición porque no cabe en ningún esquema totalizante.

Es el único medio que permite a la persona superar su enclaustramiento y definirse como proyecto, abierto a la comunidad y al mundo. La persona se pro – nuncia, es decir, anuncia ante los demás quién es y lo que piensa. El riesgo de optar la madura y capacita para marcar la historia con su vocación única e irrepetible.

c) Futurizar la educación.

La aceleración del cambio no se conforma con la adaptación a situaciones nuevas. El nuevo paradigma educacional exige:

Usar el futuro como guía para organizar la información.

Enseñar la habilidades y técnicas de predicción futura.

Futurizar el currículo.

Dado que el futuro no existe, hay que crearlo. Los escolares deben aprender a producir ideas nuevas sobre el futuro. Cómo evitar el hambre y las guerras.

El mundo deseado se puede alcanzar si se logra creare en la gente el consenso sobre cómo se quisiera que fuese el mundo futuro y cómo acceder a él.

Lima, 22 de Enero del 2001.

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