logotipo de OALA
Cosas Nuevas Orden-AL Misión Pro. Hipona Calendario
Publicaciones ONU-ONG Orden-Mundial San Agustín Principal

Para Ver Fotos:

Lunes

Martes

Miércoles

Jueves (Paseo)

Viernes

Fotos de Santiago

Documentos:

Crónica

Bienvenida del Provincial de Chile

Bienvenida del Secretario- General

Aporte de Jovenes

Historia de la OALA

Homilia de Clausura

Comentarios o Preguntas email:

40 AÑOS de OALA
Palabras de Bienvenida
Richar Villacorta, OSA
Secretario-General

Estimados hermanos, un saludo fraterno a todos ustedes, particularmente quiero hacer referencia a la gentileza de P. Juan Carlos Ayala osa, Provincial de Chile; a Fr. Carlos Henriquez osa, Delegado de Base y a cada uno de los hermanos de esta Provincia por su hospitalidad, fraternidad y gentileza de recibirnos.

Casualidad de casualidades, nos reunimos en el otro extremo de nuestro Continente, en la tierra de uno de los precursores de la OALA, Fr. Pedro Lopéz osa, quien junto a P. Soto de la Provincia de Michoacán (quien lastimosamente se excusa de no estar con nosotros), en el extremo norte de nuestro Continente, sin dejar de lado en la parte ecuatorial al P. Zarate; y el acompañamiento de P. Saelman de Bolivia, comenzaron éste caminar.

Muchas cosas podrán comentarse, en torno a los cuarenta años, pues fueron tiempos de pasar por el desierto y de encontrar muchos oasis de experiencia, fraternidad y ante todo de compartir ilusiones y esperanzas.

Quiero, expresar tres ideas claves: la gratuidad de los rostros concretos, la experiencia del conocimiento mutuo y la necesidad de leer y contribuir a nuestra historia.

AL hablar de rostros concretos, pasan por mi mente hermanos que desde sus grandes aportes, como los antes mencionados, además de otros que aportaron positiva y propositivamente a la OALA, quiero mencionar algunos ejemplos, con la certeza de ignorar a muchos, uno de los que me enseñó a querer OALA, fue Valdir, un hermano del Vicariato de la Consolación que ya falleció, que en mi primera participación en México, allá por el 90, era un joven diácono entusiasta, a Beltrán Achuly, quien desde su sencillez y rostro quechua impactó mi descubrir a la variopinta realidad agustiniana.

No quiero dejar de lado a personas como Laureano Andrés (fallecido) de quien en el corto tiempo que compartí, aprendí la capacidad de soñar con una nueva e innovadora forma de ser agustino en América Latina.

Entre personas concretas que hicieron esta historia, permítanme nombrar a dos personas que me mostraron la reflexión crítico-profética-misionera de nuestra Orden, en una realidad concreta de reflexión socio-religiosa: Paco Morales y Joaquín García .

Parece que por casualidades de la vida, llegué en la mitad de estos cuarenta años, debo decir que esos rostros concretos, de personas, me ayudaron a entender un poco (falta todavía), que “tras de las nubes se halla el sol”.

La experiencia del conocimiento mutuo, podría verse de distintas maneras, una de las principales, sin lugar a dudas, tiene que ver con la certeza agustiniana, de ampliar nuestras fronteras personales y de percepción de nuestra opción de vida, la cual da la posibilidad no solamente de pensar ad-intra, sino tener una apertura ad-extra hacia lo otro desconocido; o expresado de otra manera, a pasar del encubrimiento endógeno a un descubrimiento de la multiculturalidad agustiniana.

Ese conocimiento nos permite, pasar las fronteras no como desconocidos o como el montón de los anónimos de la historia, sino simplemente con a certeza de saber que hay un rostro, hay una mano y ante todo existe una comunidad que te abre los brazos.

El tercer paso, tiene que ver con la concepción histórica, elemento que puede ser discutido desde distinto color de lentes, quiero hacer referencia a las distintas formas de “hacer historia” no solo leerla o mirar los pilares de triunfos y fracasos, sino, en la capacidad de cuestionamiento en los distintos momentos que nos tocó vivir, además de los “topos” en los cuales se da nuestra presencia.

Son realidades distintas, que atraviesan como una espiral de esperanza comunitaria nuestro Continente con su contenido, experiencia que necesariamente, nos invita a que en este pequeño tiempo de reencuentro, no sólo leamos la historia, sino que al recordar, volvamos al corazón, pues hoy América Latina nos desafía a nuevas formas de presencia agustiniana.

Algunos llaman a este momento, como un tiempo de crisis, particularmente, me gusta afirmar que es un tiempo de “replanteamiento de propuestas”, tiempo en el cual la historia podría ayudarnos a entender la importancia de un aporte comunitario-profético y misionero en los nuevos areópagos de nuestra América latina y del Caribe.

Hay variedad de realidades que se presentan donde el desafío se halla en mi humilde entender, en la minimización de la tensión entre tradición e innovación, tema que nos puede dar algunas pautas necesarias desde nuestra opción agustiniana.

Es un tiempo en el cual se deben abrir ventanas y puertas, visiones y misiones a las cuales no simplemente se las enuncie, sino se provoqué un “apasionamiento” motivador de ser parte pequeña, pero consecuente con el ser Iglesia.

En estos días, junto a la temática, creo que se plantean dos alternativas claras: el recuerdo y la innovación, que solo tendrá sentido si somos capaces de abrirnos solidariamente a la posibilidad de encuentro dialógico con el otro, para ello tenemos tres antecedentes: somos pocos y debemos unir fuerzas; viene un grupo joven (principalmente en los Vicariatos) con poco bagaje histórico y por último la necesidad de abrir nuevas formas de presencia y de ser agustinos.

Gracias por aceptar la Convocatoria de los miembros de la Secretaría General, gracias por estar acá, gracias por su trabajo hermanos agustinos chilenos y un agradecimiento especial a los anónimos (personal de apoyo, gente de la cocina, de limpieza, todos en general), por que hacen posible que estemos aquí, y estemos MUY BIEN.

Para terminar, quiero que agradezcamos al Dios de la Vida por habernos prestado a nuestros dos hermanos que fallecieron en el accidente de SANTO DOMINGO, pues su presencia ausencia, nos puede ayudar a entender que la presencia de la OALA no es casual, sino causal de una forma certera en la construcción del SUEÑO DE LA PATRIA Y MATRIA GRANDE, donde no haremos mucho ni poco, pues solamente gastaremos la Vida.

Fr. Richar Villacorta G. osa

Secretario General OALA